Ensayo sobre el pesimismo

Los escritos que el lector econtrará en las siguientes páginas son fruto de la constante tristeza e inquietud con las que contemplo el mundo. Sólo pueden ser melancólicos, cuando recuerdo lo perdido, y pesimistas, cuando planteo las posibilidades de transformar el estado en que vivimos. No es momento ni para falsas esperanzas, ni para enredos filosóficos, porque considero que aquello sobre lo que escribo es urgente.

El lector podrá sorprenderse por una aparente incongruencia: ¿si repudia la tecnología por qué la usa? Le diré que acepto gustosamente otros modos de difusión, que hecho de menos las revistas y los fanzines, las charlas y las tertulias. Que prefiero estar en la calle discutiendo, creando un discurso colectivo y actuando en consecuencia. Pero me temo que todo eso es lo que está en peligro de extinción. No queda mucho más que introducir una pequeña cuña crítica con la que comunicarme con algunas conciencias inquietas. Por eso, le ruego al lector que no dude en hacerme llegar cualquier propuesta o crítica que me permita replantearme lo que estoy haciendo.

 

María Santana Fernández